Altina Schinasi: La artista visionaria que coloreó el mundo
Pintora, escultora, diseñadora y filántropa ítalo-estadounidense fue la creadora de las gafas Harlequín que hoy conocemos como ojos de gato.

Hija de inmigrantes italianos, Altina Schinasi nació en Nueva York el 4 de agosto de 1907 en la Mansión Schinasi, ubicada en el Upper West Side de Manhattan. Fue pintora, escultora, diseñadora y filántropa que desafió las convenciones de su tiempo para expresar su visión creativa y luchar por causas sociales justas. 

El padre de Altina, Morris Schinasi, era un judío sefardí nacido en Manisa, Turquía, mientras que su madre, Laurette Schinasi (antes Ben Rubi), era nieta del asociado de negocios de Morris, Joseph Ben Rubi, y provenía de Salónica, entonces parte del Imperio Otomano.

Su infancia transcurrió en un ambiente culturalmente enriquecedor, y tras ser educada en casa, asistió a la Escuela Horace Mann. A los doce años, dejó su hogar para estudiar en el internado Dana Hall School en Wellesley, Massachusetts.

El amor por el arte de Altina la llevó a París después de graduarse, donde estudió pintura con su primo René Bensussan. Fue en ese momento cuando desarrolló una profunda apreciación por el arte y decidió asistir a una escuela de arte en lugar de una universidad al regresar a Estados Unidos. En Nueva York, estudió con Samuel Halpert en el Museo Roerich.

Altina trabajó como escaparatista para la Quinta Avenida de Nueva York, donde tuvo la oportunidad de colaborar con el famoso artista Salvador Dalí en el diseño de dos vitrinas de Bonwit Teller.

Google Doodle dedicado a Altina Schinasi

Sin embargo, el gran logro de Altina llegó en la década de 1930 cuando diseñó y comercializó la famosa montura de gafas conocida como "Harlequin", que posteriormente se hizo popularmente conocida como gafas de ojo de gato (cat-eye glasses). Inspirada por la máscara de arlequín, Altina creó esta montura que transmitía encanto, misterio y romance. Aunque los fabricantes rechazaron inicialmente su diseño por considerarlo demasiado audaz, perseveró y finalmente triunfó al convertir las gafas en un accesorio de moda revolucionario, reconocido con el premio Lord & Taylor Annual American Design Award en 1939.

En los años cuarenta, Altina se trasladó a Los Ángeles, buscando dedicar más tiempo a su arte. Allí se sumergió en la pintura y sus obras fueron seleccionadas para ser exhibidas en el Los Angeles County Museum of Art (LACMA). También se dedicó como terapeuta de arte voluntaria y muralista en el centro experimental de salud mental Synanon.

Otro logro significativo de Altina fue la creación del cortometraje documental "Interregno de George Grosz" en California, destacando el trabajo anti-nazi del célebre artista George Grosz, quien había sido su profesor. La película obtuvo una nominación al premio de la Academia y ganó el Primer Premio en el Festival de Cine de Venecia.

Altina también estuvo involucrada en un ambicioso proyecto de hacer una película sobre la Marcha en Washington liderada por Martin Luther King Jr., pero lamentablemente no pudo conseguir el financiamiento necesario para llevarlo a cabo.

Además de su trabajo en el arte y el cine, Altina creó fascinantes sillas y bancos, a los que llamó "chairacters", inspirándose en una fotografía de Henri Cartier-Bresson. También se destacó en la producción de obras de arte y esculturas, dejando un legado artístico impresionante.

En sus últimos años, Altina se estableció en Santa Fe, Nuevo México, junto a su cuarto esposo, el pintor Celestino Miranda, donde continuó pintando y esculpiendo hasta el final de su vida.

Si queréis saber más sobre su vida podéis ver el documental "Altina" dirigido por Peter Sanders.

Hoy recordamos a esta visionaria mujer, cuya creatividad y pasión dejaron una huella duradera en el mundo del arte, el diseño y la moda.